Las cuatro variedades se vinifican separadamente para conseguir que cada una aporte su máximo potencial. Gramona Imperial, que empezó a elaborar la tercera generación de la familia, es la expresión del arte del cupaje. A la personalidad de cada variedad de uva, se añaden las características propias de las diferentes parcelas. Obtener el ensamblaje perfecto año tras año es un ejercicio de maestría, que bebe directamente de la tradición artesanal. Al hacer el degüello de cada una de las botellas, se realiza el dosage para aportar las elegantes notas características que lo han convertido en un clásico.
De color dorado pálido, en los aromas destacan la fruta blanca madura y un aire floral, además de tonos cítricos y recuerdos de bollería y mantequilla. En boca la cremosidad acompaña a una burbuja finiísima y una frescura especialmente equilibrada.
