Esta vez nos hemos trasladado desde Sanlúcar a Montilla, buscando la novedad y porque había que aprovechar la oportunidad de un amontillado espectacular de finura y viveza, delicioso, fluido y a la vez con mucho carácter. Se trata de un vino de más de 20 años de vejez media con origen en los Altos de Moriles, primero criado largamente como fino y durante su primera etapa oxidativa en una prestigiosa bodega de Lucena y luego terminado de afinar en Pérez Barquero. Nunca ha sido fortificado y su contenido alcohólico es limitado, por debajo de 18%, lo que contribuye a la frescura de su paso por boca
Para beber y disfrutar sin mesura, entre los 11ºC y los 13ºC. Un vino maravillosamente gastronómico que armoniza con una gran variedad de platos, a la vez que una copa deliciosa en sí mismo.
